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DOLLEL Zombie Color Figure Collection 3
DOLLEL Zombie Color Figure Collection 3 cierra el trío de variantes temáticas de la tercera entrega de DOLLEL con una lectura claramente “monster-pop”. La colección, presentada por Saori Ishizaki, parte de una idea muy limpia: el mismo personaje, la misma escultura y cuatro identidades diferentes según el color. El molde no cambia. La personalidad sí.
En Zombie Color, la piel se vuelve azulada y el conjunto se desplaza hacia un universo de criatura. El detalle más característico es el trabajo de “costuras” marcadas, que recorren el cuerpo como si fuera una muñeca remendada. Ese recurso no es decorativo. Introduce una narrativa inmediata. Sugiere reconstrucción, cicatrices y una vida anterior. También contrasta con la elegancia del peinado y los accesorios, creando una tensión divertida entre glamour y monstruo.
La paleta combina azules y lilas, con acentos rosa en el cabello y en los detalles del bikini. El lazo grande refuerza el lado “cute”, mientras el tono frío de la piel lo empuja a lo inquietante. Ese equilibrio es muy DOLLEL. No se va al terror. Se queda en lo juguetón. La mirada, con ojos claros y delineado marcado, mantiene la actitud del personaje aunque cambie el registro.
La pose arrodillada sigue siendo la base del lenguaje visual. El torso se mantiene erguido. El cuerpo queda girado con sutileza. Esa postura mantiene la referencia pin-up, pero aquí se lee como una “pin-up de ultratumba” filtrada por toy design japonés. Los motivos tipo tatuaje siguen presentes. En esta versión se integran como parte del collage corporal, junto a costuras y cambios de color.
Dentro de Figure Collection 3, esta variante convive con Original Color, Lively Color y Egypt Color. Zombie Color suele ser la más narrativa, porque las costuras te cuentan algo sin necesidad de explicar nada. El tamaño aproximado es 53 mm × 91 mm, perfecto para apreciar peinado, maquillaje y el trabajo de líneas que definen el cuerpo.
En conjunto, DOLLEL Zombie Color Figure Collection 3 ofrece una reinterpretación con carácter. Mantiene la elegancia de la figura, pero la convierte en criatura. Esa mezcla es el punto fuerte.